Una de las preguntas más habituales entre quienes se plantean opositar es cuánto tiempo se necesita realmente para conseguir una plaza. La respuesta no es exacta, ya que depende de múltiples factores como la dificultad de la oposición, el nivel de competencia, la dedicación al estudio y la frecuencia de las convocatorias. Aun así, es posible establecer estimaciones bastante realistas.

En este artículo analizamos los tiempos habituales de preparación y qué variables influyen para que el proceso sea más corto o más largo.

Tiempo medio para aprobar una oposición

Aunque cada caso es distinto, la mayoría de opositores suele situarse dentro de estos rangos aproximados:

Oposiciones de nivel básico o medio: entre 1 y 2 años

Oposiciones de dificultad media-alta: entre 2 y 4 años

Oposiciones muy exigentes: pueden superar los 4 años

Esto no significa que no puedas aprobar antes. Algunas personas consiguen plaza en menos de un año, especialmente si parten con experiencia previa o pueden dedicar muchas horas al estudio.

Factores que determinan cuánto tardarás

Dedicación diaria

No es lo mismo estudiar dos horas al día que hacerlo a jornada completa. La constancia suele ser más importante que la intensidad puntual.

Nivel de la oposición

Las oposiciones con temarios más cortos y pruebas tipo test suelen requerir menos tiempo de preparación que aquellas con exámenes orales, casos prácticos complejos o múltiples ejercicios eliminatorios.

Frecuencia de convocatorias

Si la oposición se convoca cada año, tendrás más oportunidades para presentarte. En cambio, si las convocatorias son irregulares, el proceso puede alargarse.

Base previa de conocimientos

Quienes ya dominan parte del temario —por formación académica o experiencia laboral— suelen avanzar más rápido.

Capacidad de organización

Tener un plan de estudio estructurado evita pérdidas de tiempo y mejora el rendimiento.

¿Es mejor estudiar muchas horas o estudiar mejor?

Uno de los errores más comunes es pensar que aprobar depende únicamente del número de horas. En realidad, la calidad del estudio marca la diferencia.

Un método eficaz debería incluir:

  • Planificación semanal

  • Repasos periódicos

  • Tests frecuentes

  • Simulacros de examen

  • Análisis de errores

Estudiar sin estrategia puede alargar innecesariamente el tiempo de preparación.

El papel de la constancia

La mayoría de plazas no se consiguen por inteligencia excepcional, sino por perseverancia. Es habitual que los opositores mejoren notablemente tras el primer examen, cuando ya conocen el formato real de la prueba y ajustan su forma de estudiar.

Muchos aprobados coinciden en que la clave fue no abandonar.

¿Se puede trabajar mientras se oposita?

Sí, aunque el ritmo suele ser más lento. Quienes compaginan trabajo y estudio suelen necesitar más tiempo, pero eso no impide aprobar.

Algunas recomendaciones si trabajas:

  • Establece horarios fijos de estudio

  • Prioriza la regularidad

  • Aprovecha fines de semana

  • Evita sesiones maratonianas que no puedas mantener

Lo importante es construir un hábito sostenible.

Señales de que vas por buen camino

Puede resultar difícil medir el progreso, pero algunos indicadores positivos son:

  • Cada vez fallas menos preguntas

  • Recuerdas mejor los temas

  • Necesitas menos tiempo para repasar

  • Tu puntuación en simulacros mejora

El avance en una oposición suele ser gradual, no repentino.

Cómo reducir el tiempo de preparación

Si tu objetivo es aprobar lo antes posible, estas estrategias pueden ayudarte:

Elige bien la oposición. Busca una que encaje con tu perfil académico y tu disponibilidad.

Empieza cuanto antes. No esperes a la publicación de la convocatoria.

Utiliza materiales actualizados. Evitarás estudiar contenidos obsoletos.

Haz simulacros reales. Preparan tanto como el propio estudio.

Mantén expectativas realistas. La presión excesiva puede jugar en contra.

Conclusión

Aprobar una oposición es un proyecto a medio o largo plazo que exige disciplina, paciencia y organización. Aunque los tiempos varían, la mayoría de aspirantes necesita entre uno y tres años para lograr su objetivo.

La clave no está en correr, sino en resistir. Preparar una oposición es una carrera de fondo donde la constancia suele imponerse al talento puntual.

Cuanto antes empieces y más estructurado sea tu plan, más cerca estarás de conseguir tu plaza.