Preparar una oposición mientras trabajas puede convertirse en uno de los mayores retos para cualquier opositor. Después de una jornada laboral completa, encontrar energía para estudiar varias horas, realizar test y repasar el temario no siempre resulta sencillo.
Por este motivo, muchas personas terminan planteándose una decisión importante: ¿compensa dejar el trabajo para preparar una oposición?
Disponer de todo el día para estudiar parece una ventaja enorme, pero renunciar a un salario también puede generar presión económica y emocional. Antes de tomar una decisión de este tipo conviene analizar detenidamente tu situación, la oposición que estás preparando y las posibilidades reales de mantenerte durante varios meses sin trabajar.
¿Es necesario dejar de trabajar para aprobar una oposición?
No. Miles de opositores consiguen su plaza mientras mantienen un empleo a jornada completa o parcial. Evidentemente, disponer de más horas puede facilitar la preparación, pero el número de horas estudiadas no garantiza aprobar.
La calidad del estudio, la planificación, la constancia y el conocimiento del tipo de examen son factores fundamentales.
Una persona que estudia tres horas concentrada puede aprovechar mejor el tiempo que otra que permanece ocho horas delante del temario con interrupciones constantes.
Por tanto, dejar el trabajo no debería considerarse automáticamente un requisito para aprobar.
¿Cuándo puede tener sentido dejar el trabajo para opositar?
Existen determinadas situaciones en las que disponer de dedicación completa puede resultar especialmente útil.
Cuando el examen está muy cerca
Si llevas meses o años preparando una oposición y faltan pocas semanas para el examen, disponer de más tiempo para realizar repasos y simulacros puede proporcionar una ventaja.
En estos casos, antes de abandonar definitivamente un empleo, también puedes valorar vacaciones, reducción de jornada, permisos u otras posibilidades disponibles según tu situación laboral.
Cuando tienes suficientes ahorros
La estabilidad económica es fundamental.
Preparar una oposición sin ingresos puede convertirse rápidamente en una fuente de preocupación.
Antes de dejar un empleo deberías calcular cuánto dinero necesitas cada mes para cubrir vivienda, alimentación, suministros, transporte, academia y otros gastos.
Después podrás determinar cuántos meses podrías mantenerte sin recibir ingresos.
Cuando la oposición requiere una preparación muy intensa
No todas las oposiciones tienen la misma dificultad.
Algunos procesos selectivos cuentan con temarios extensos, varios ejercicios, pruebas prácticas, idiomas o pruebas físicas.
En determinadas oposiciones de alta exigencia, disponer de más tiempo puede resultar especialmente beneficioso.
¿Cuánto dinero deberías ahorrar antes de dejar de trabajar?
No existe una cantidad válida para todo el mundo.
Una persona que vive con su familia tendrá unos gastos completamente diferentes a otra que paga alquiler o hipoteca.
Lo importante es calcular tus gastos reales. Debes tener en cuenta:
- Vivienda.
- Alimentación.
- Electricidad, agua e Internet.
- Transporte.
- Seguros.
- Academia.
- Temarios.
- Tasas de examen.
- Desplazamientos.
- Gastos imprevistos.
Después calcula cuánto tiempo podrías vivir utilizando únicamente tus ahorros.
Además, es recomendable mantener un margen para emergencias. Gastar todos los ahorros exclusivamente en financiar el periodo de estudio puede generar demasiada presión conforme se acerca el final del dinero disponible.
El peligro de pensar «tengo seis meses para aprobar»
Imagina que tienes ahorros suficientes para vivir seis meses.
Podrías pensar: «Tengo seis meses para aprobar».
El problema es que las oposiciones no siempre dependen exclusivamente del opositor. Una convocatoria puede retrasarse, cambiar las fechas previstas o simplemente resultar más competitiva de lo esperado.
Estudiar pensando que debes conseguir plaza antes de quedarte sin dinero puede generar una presión considerable.
Por eso es importante contar con un plan alternativo.
Trabajar también puede ayudarte a opositar
Aunque parezca contradictorio, mantener un empleo puede tener algunas ventajas.
La principal es la tranquilidad económica. Saber que cada mes recibes un salario permite afrontar la preparación sin pensar continuamente en los ahorros.
Además, trabajar obliga a organizar mucho mejor el tiempo.
Cuando únicamente dispones de tres horas para estudiar, normalmente intentas aprovecharlas al máximo.
El problema del falso tiempo disponible
Una de las mayores trampas al dejar el trabajo consiste en pensar que automáticamente estudiarás ocho horas todos los días.
No siempre ocurre.
Al disponer de todo el día, algunas personas empiezan a levantarse más tarde, consultar constantemente el móvil, alargar demasiado los descansos o posponer el estudio.
Tener más tiempo disponible no significa necesariamente aprovechar más tiempo.
Por eso, antes de dejar tu empleo, puede ser interesante realizar una prueba durante unas vacaciones y comprobar cómo respondes a una jornada completa de estudio.
¿Cuántas horas al día hay que estudiar una oposición?
No existe un número mágico.
Todo depende de la oposición, el nivel previo del aspirante, la proximidad del examen y la situación de cada persona.
Quienes trabajan pueden disponer de entre dos y cuatro horas diarias, mientras que los opositores con dedicación completa pueden organizar jornadas mucho más amplias.
Pero estudiar durante muchas horas seguidas no siempre es productivo.
La concentración disminuye y el cansancio termina afectando a la capacidad para retener información.
Por eso es recomendable combinar diferentes actividades:
- Estudio de temas nuevos.
- Repasos.
- Test.
- Simulacros.
- Descansos.
- Ejercicio físico.
Una alternativa: reducir la jornada laboral
Antes de abandonar completamente el empleo puedes valorar otras posibilidades.
Una reducción de jornada puede permitirte mantener parte de tus ingresos mientras consigues varias horas adicionales para estudiar.
Por ejemplo, pasar de una jornada completa a una parcial podría liberar varias horas cada día.
Para muchos opositores esta solución representa un punto intermedio interesante entre mantener el trabajo a jornada completa y renunciar completamente a los ingresos.
La posibilidad de hacerlo dependerá, naturalmente, de las circunstancias laborales de cada persona.
Aprovechar las vacaciones antes del examen
Otra estrategia consiste en reservar una parte de las vacaciones para las semanas anteriores a la prueba.
Durante este periodo puedes aumentar considerablemente la intensidad de los repasos.
Una planificación podría consistir en mantener durante los meses anteriores un estudio compatible con el trabajo y utilizar las últimas semanas para aumentar los simulacros, repasar los temas más importantes y corregir errores.
Esta estrategia permite conservar el empleo durante prácticamente toda la preparación.
Cómo saber si realmente necesitas más horas
Antes de tomar una decisión tan importante como abandonar un trabajo, analiza tus resultados.
Pregúntate:
¿Estoy terminando los temas previstos cada semana?
¿Mis notas en los test están mejorando?
¿Tengo tiempo suficiente para repasar?
¿Estoy realizando simulacros?
¿Mi principal problema es realmente la falta de tiempo?
En ocasiones el problema no está en las horas disponibles, sino en el método utilizado.
Haz una prueba antes de dejar el trabajo
Una buena forma de comprobar si dejar el trabajo te beneficiaría es utilizar una semana de vacaciones como experimento.
Organiza los días exactamente como lo harías si estuvieras preparando la oposición a jornada completa.
Por ejemplo:
08:00 – Levantarse.
09:00 – Primer bloque de estudio.
11:00 – Descanso.
11:30 – Segundo bloque.
14:00 – Comida.
16:00 – Repaso.
18:00 – Test.
Después analiza cuánto tiempo has estudiado realmente.
Quizá descubras que puedes mantener seis horas productivas cada día. O quizá compruebes que después de cuatro horas tu rendimiento cae considerablemente.
Ambas conclusiones son útiles antes de tomar una decisión.
¿Qué ocurre si no apruebas?
Esta es probablemente una de las preguntas más importantes que debes hacerte.
Antes de abandonar un empleo deberías tener un plan B.
Puede consistir en volver a buscar trabajo, presentarte a la siguiente convocatoria, preparar otra oposición compatible o buscar un empleo parcial que permita continuar estudiando.
No aprobar a la primera no significa que la preparación haya sido inútil, pero es importante estar preparado para esa posibilidad.
No confundas suspender con haber perdido el tiempo
Una oposición puede requerir varios intentos.
Incluso cuando no consigues plaza, durante la preparación has avanzado en el temario, adquirido experiencia realizando exámenes y descubierto tus puntos débiles.
En una siguiente convocatoria puedes partir con una ventaja considerable.
Por eso muchas personas plantean las oposiciones como un proyecto a medio plazo y no como una apuesta de todo o nada.
¿Es mejor estudiar por la mañana o después de trabajar?
Si mantienes tu empleo, encontrar el horario adecuado puede marcar una gran diferencia.
Algunas personas prefieren levantarse temprano y estudiar antes de empezar su jornada laboral.
Otras consiguen concentrarse mejor por la tarde o por la noche.
No existe una fórmula universal.
Puedes probar diferentes horarios durante varias semanas y comparar tu rendimiento en los test para descubrir cuándo consigues concentrarte mejor.
Cómo estudiar una oposición trabajando ocho horas
Si decides conservar tu empleo, la organización será fundamental.
Una posible estrategia podría ser estudiar entre dos y tres horas de lunes a viernes, realizar una sesión más larga el sábado y utilizar el domingo para un repaso ligero o descansar.
Con tres horas durante cinco días y cinco horas adicionales el sábado ya acumularías alrededor de veinte horas semanales.
A lo largo de varios meses, esa cantidad puede representar cientos de horas de preparación.
La constancia puede ser mucho más importante que realizar jornadas maratonianas durante unas pocas semanas.
Señales de que podrías necesitar más tiempo para opositar
Existen algunas situaciones que pueden indicar que necesitas aumentar tu dedicación:
- No consigues completar el programa.
- Apenas puedes realizar test.
- No tienes tiempo para repasar.
- El examen está próximo.
- Tus resultados están cerca del nivel necesario, pero necesitas mejorar.
- La jornada laboral absorbe prácticamente todo tu tiempo disponible.
Incluso en estos casos, abandonar completamente el empleo no es necesariamente la única solución.
Cuándo probablemente no deberías dejar el trabajo todavía
Puede ser mejor mantener tu empleo cuando:
- Acabas de comenzar la oposición.
- No existe todavía una convocatoria próxima.
- Tienes pocos ahorros.
- Dependientes económicamente de tu salario.
- No tienes un horario de estudio consolidado.
- Todavía no sabes si esa oposición realmente te interesa.
- No has realizado ningún simulacro.
Antes de asumir un riesgo económico importante conviene comprobar que la oposición es un proyecto que realmente quieres mantener.
¿Compensa dejar el trabajo para preparar una oposición?
La respuesta dependerá completamente de cada situación.
Para algunas personas, disponer de varios meses de dedicación exclusiva puede permitir dar el salto definitivo y conseguir una plaza.
Para otras, abandonar el empleo puede generar una presión económica que termine perjudicando el estudio.
Por eso no debería plantearse únicamente como una decisión entre trabajar o aprobar.
Existen muchas opciones intermedias.
Puedes preparar la oposición trabajando, reducir la jornada, utilizar vacaciones estratégicamente o pasar a una dedicación completa únicamente durante la fase final.
Conclusión
Dejar el trabajo para preparar una oposición puede proporcionar más tiempo, pero también implica asumir un riesgo económico importante.
Antes de hacerlo conviene analizar cuánto tiempo necesitas realmente, cuánto dinero tienes ahorrado, cuándo podría celebrarse el examen y qué ocurriría si no consigues plaza en esa convocatoria.
Para muchos aspirantes, mantener el empleo mientras construyen una base sólida y aumentar la dedicación cuando se acerca el examen puede ser una estrategia más sostenible.
Una oposición no se gana simplemente acumulando horas delante de los apuntes. La organización, los repasos, los test, los simulacros y la constancia durante meses pueden ser mucho más importantes que estudiar durante jornadas interminables.


