Reportajes El empleo público oculta más paro
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En plena recesión, la plantilla de trabajadores al servicio de las administraciones públicas no ha parado de crecer. Ajena a la crisis, ha continuado aumentando al mismo ritmo al que lo hacía cuando la economía vivía sus mejores momentos.
Entre los meses de enero de 2008 y 2009, cuando la crisis económica y laboral era ya más que profunda, más de 150 personas lograron cada día un puesto de funcionario. Mientras, el sector privado destruía algo más 2.000 empleos diarios.
La contratación de empleados públicos ha sido la fórmula elegida por muchos responsables estatales, autonómicos y municipales para diluir, de una manera muy costosa y con efectos negativos permanentes en el tiempo, los graves efectos del paro.
El salario de los funcionarios se financia a través de los impuestos de los trabajadores y empresas del sector privado. En un momento como el actual, en el que los empleados mantienen a duras penas su trabajo y en el que la mayoría de las empresas sobreviven a duras penas, cualquier aumento de la plantilla pública supone incrementar todavía más las dificultades económicas del sector privado, el único que genera riqueza.
Unido a esto, supone un mayor compromiso presupuestario de las ya de por sí asfixiadas administraciones públicas.
Sin freno
En enero de 2009, se ha superado por primera vez la barrera de 2,6 millones de empleados públicos, según los datos del Registro Central de Personal incluidos en el último Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas, al que ha tenido acceso LA GACETA. Las tres grandes administraciones —estatal, autonómica y municipal— registraron, en mayor o menor medida, incrementos de plantilla.
A estos 2.636.900 funcionarios, 54.000 más que en enero de 2008, hay que añadir otros casi 60.000 empleados que trabajan para Correos y Telégrafos. Con estos trabajadores la cifra total ya alcanza los 3,7 millones.
La estadística semestral del Ministerio de Administraciones Públicas muestra idéntica tendencia a la que se puede ver la Encuesta de Población Activa (EPA) que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Los empleados públicos —la EPA incluye a los funcionarios y a los trabajadores de las empresas públicas— representan ya el 16% de las población ocupada, un porcentaje que no se registraba en la economía española desde 1999, en el inicio de la bonanza económica. El porcentaje medio es sobrepasado ampliamente por comunidades como Madrid, Andalucía, Aragón o Galicia.
Según destaca el último Indicador Laboral de Comunidades Autónomas, que elaboran de forma conjunta Iese y Adecco, entre el tercer trimestre de 2008 y el mismo periodo de 2009, el sector privado ha destruido más de un 1,1 millones de puestos de trabajo, lo que supone una contracción del 8,1%. A esto, hay que añadir los 300.000 autónomos que han desaparecido del mercado laboral, un 10% menos.
Mientras, los ocupados en el sector público ya suponen 3,2 millones, otra cifra récord, consecuencia de los más 150.000 puestos creados en el periodo del que se ocupa el estudio. De ellos, al menos un tercio son funcionarios. El aumento de los empleados públicos, del 5,4%, es el mayor de los últimos seis años.
De cada diez puestos destruidos en el periodo, cuatro pertenecían al sector servicios, otros cuatro a la construcción y dos a la industria. Mientras, las administraciones creaban uno.
Elevadísima temporalidad
Formar parte de la plantilla pública no supone tener un puesto de trabajo para toda la vida. Mientras que el sector privado ha ido reduciendo la tasa temporalidad des de máximos europeos, el sector público ha experimentado un evolución al inversa, con incrementos récord en los últimos años. Casi uno de cada tres funcionarios tiene un puesto de trabajo eventual.
Fuente: Negocios.com
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